![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
|
Magnitudes
![]() " M A G N I T U D E S " "Vivimos en cifras y abstracciones, puesto que nada es concreto, nada es real. Todo es posible, de hecho y moralmente". - Solimán * * * * En una sociedad primitiva el mundo se identifica con la tribu. La tribu está en el centro del universo, por así decirlo; todo lo exterior es tenebroso y no tiene existencia independiente. En el mundo medieval, el universo era mucho más extenso: abarcaba este globo, el firmamento y las estrellas que están sobre él, pero se creía que la tierra era el centro y que el hombre era la finalidad de la creación. Todas las cosas tenían su lugar fijo, lo mismo que cada individuo tenía su situación fija en la sociedad feudal. En los siglos XV y XVI se abrieron nuevas perspectivas. La Tierra perdió su situación central y se convirtió en uno de los satélites del Sol; se descubrieron nuevos continentes y nuevas sendas marítimas; el sistema social estático se fue aflojando cada vez más y comenzaron a moverse cosas y hombres. Sin embargo, hasta finales del siglo XIX la naturaleza y la sociedad no habían perdido su concreción y su precisión. El mundo natural y social del hombre todavía era manejable, aún tenía contornos definidos. Pero con el progreso del pensamiento científico, con los descubrimientos técnicos y con la disolución de todas las ataduras tradicionales, está en proceso de perderse esa concreción y precisión. Ya pensemos en nuestro escenario cosmológico, o en la física teórica, en la música atonal, o en el arte abstracto, la concreción y precisión de nuestra estructura de referencia se va perdiendo. Ya no estamos en el centro del universo, ya no somos la finalidad de la creación, ya no somos los amos de un mundo manejable y reconocible: somos una partícula de polvo, una nada, en algún lugar del espacio, sin ninguna clase de relación concreta con nada. Hablamos de que se han matado millones de personas, de que desaparecerá la tercera parte, o más, de nuestra población si se desata una tercera Guerra Mundial; hablamos de trillones de dólares que se van apilando por concepto de deuda nacional, de miles de años luz como distancias interplanetarias, de viajes interespaciales, de satélites artificiales. Decenas de miles de hombres laboran en una sola empresa y hay centenares de ciudades en las cuales viven centenares de miles de personas. Las magnitudes con que tratamos son cifras y abstracciones; sobrepasan con mucho los límites que permitiría alcanzar cualquier tipo de experiencia concreta. No ha quedado ningún cuadro de referencia que sea manejable, observable, que se adapte a las dimensiones humanas. Mientras nuestros ojos y nuestros oídos reciben impresiones sólo en proporciones humanamente manejables, nuestro concepto del mundo ha perdido precisamente esa cualidad, ya no corresponde a nuestras dimensiones humanas. Lo anterior tiene importancia especial en relación con lo que se refiere al desarrollo de los medios modernos de destrucción. En la guerra moderna, un solo individuo puede causar la destrucción de centenares de miles de hombres, mujeres y niños. Puede hacerlo sólo con oprimir un botón; puede no sentir la impresión emocional de lo que está haciendo, ya que no ve ni conoce a las gentes a quienes mata; es casi como si el acto de oprimir el botón y la muerte de aquellas personas no tuvieran entre sí ninguna relación real. Ese mismo individuo probablemente sería capaz de abofetear, no digamos ya de matar, a una persona desvalida. En este último caso, la situacixn concreta suscita en él una reacción de conciencia común a todos los hombres normales; en el primero, no existe esa reacción, porque el acto y su objetivo son ajenos al ejecutor; su acto ya no es suyo, sino que tiene, por decirlo así, una vida y una responsabilidad propias. La ciencia, los negocios, la política han perdido todos los fundamentos y proporciones que hagan sentir humanamente. Vivimos en cifras y abstracciones, puesto que nada es concreto, nada es real. Todo es posible, de hecho y moralmente. "La ficción científica no es diferente del hecho científico". El hombre ha sido arrojado de todo lugar definido desde el que pueda dominar y manejar su vida y la vida de la sociedad. Es arrastrado cada vez más velozmente por fuerzas que él creo, originalmente. En ese torbellino desenfrenado piensa, calcula, trabaja con abstracciones cada vez más remotas de la vida concreta, Con un saludo de paz y buena voluntad para todos, Solimán ![]()
|
||||||||||||||||