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Venganza
![]() * V E N G A N Z A * "Si la venganza es tan dulce, ¿por qué deja ese sabor tan amargo? - Solimán * * * * Si lo hemos escuchado una vez, también lo hemos escuchado cientos de veces: "Un ojo por un ojo y un diente por un diente". Las personas invariablemente hacen mención de esto cuando ellas quieren justificar un acto de venganza. Lo que más nos desconcierta no es la estupidez de estas personas, sino su presunción ignorante de que ellas están siguiendo un mandato bíblico. Estas personas actualmente creen que algo en la Biblia sanciona tal victoria, aun cuando ellas no pueden decirnos exactamente donde encontraron el pasaje o lo que significa históricamente. Ateniéndonos a los hechos, esta 'lex talionis' o ley del talión, como fue conocida en la antigüedad, representó una gran reforma sobre la ley anterior. Lo que significó fue que el castigo debería igualar al máximo la ofensa, nunca excederla. Hasta entonces, la gente comunmente tomaba una vida por un ojo o aún un diente. El Antiguo Testamento cita este decir o este dicho como el extremo de la retaliación; se nos ha dicho que es mucho mejor ejercitar la piedad o la compasión y no demandar el equivalente en retribución por un acto violento. La justicia templada por la piedad no es, como muchos lo imaginan, el producto de las enseñanzas del Nuevo Testamento solamente. La Regla de Oro, en varias formas, se aplicó muchos años antes de Jesús. Las llamadas Sagradas Escrituras han sido, y pueden ser el arma más peligrosa en el mundo, a menos que sean leídas y comprendidas cuidadosamente en todo su contexto. Tomar cualquier frase aisladamente representa una enorme distorsión, pero se hace todo el tiempo por personas o facciones que están desesperadas por hacer énfasis en un punto doctrinal y son demasiado perezosas o están demasiado enojadas, o se dejan llevar por sus prejuicios religiosos para examinar la página completa con calma y sentido común. "La venganza es mía", dijo el Señor. En palabras muy simples nos dice que no debemos tomar venganza en nuestras manos. William Shakespeare (poeta y dramaturgo inglés 1564-1616) comprendió esto cuando él hizo que Claudio le recordara a Hamlet no causarle daño a su madre por sus pecados: "Deja al cielo", donde solamente Dios la juzgará. Para la mayoría de nosotros sólo escuchamos las primera cuatro palabras, "La venganza es mía" y procedemos a actuar como si se nos hubiese dado el derecho de imitar al Señor en este respecto. Y puesto que todo rey y gobernante se han sentido libres de hacer esto ¿por qué un individuo privado no tiene el derecho de hacer lo mismo? Los regímenes usan la Biblia, el Corán y otros libros sagrados para extractar cualquier cosa que ellos sienten que les presta sustancia a su causa, no importa que tan ingeniosamente se las arreglan para tergiversar el significado original, tal como sucede con la aplicación de la pena de muerte. Muy lejos de que se nos mande o se nos permita aplicar exactamente la norma "ojo por ojo y diente por diente", se nos instruye para que nunca transpasemos ese límite y dondequiera que sea posible mostrarle más compasión al causante del mal que la compasión que él nos ha mostrado. De otra manera, ¿en dónde descansa nuestra superioridad moral? ¿De qué sirve o cuál es el uso práctico de nuestra religión si no lo hacemos mejor que lo que lo hacen los paganos y los bárbaros? "La venganza es la espada que hiere al que la maneja". No hay pasión del corazón humano que prometa tanto y pague tan poco como aquella de la venganza. Que el sol de la felicidad ilumine vuestros pasos, Solimán ![]()
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