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El Tedio
![]() * E L T E D I O * "La felicidad es un sentimiento de plenitud, no de un vacío que hay que colmar" - Solimán * * * * El ser humano puede tener una buena cantidad de diversión y de placer, pero, a pesar de eso, está fundamentalmente deprimido o "aburrido". Hay poca diferencia entre la depresión y el aburrimiento, porque el aburrimiento o tedio no es más que la sensación de la parálisis de nuestras potencias productoras y de la falta de vida. Entre todos los males de la existencia, hay pocos tan penosos como el tedio y, en consecuencia, se hace todo lo posible para evitarlo El tedio puede evitarse de dos maneras: la primera es, fundamentalmente, siendo productivo, sintiendo así la felicidad; la segunda es tratando de evitar sus manifestaciones. Este último intento parece caracterizar la carrera tras la diversión y el placer del individuo ordinario de hoy. Él siente su depresión y su aburrimiento, que se hace manifiesto cuando está a solas consigo mismo o con las personas más allegadas a él. Todas nuestras diversiones sirven al propósito de facilitarle la huida de sí mismo y del tedio amenazador, refugiándose en los muchos caminos de escape que nuestra cultura le ofrece; pero el ocultar un síntoma no pone fin a las condiciones que lo producen. Al lado del temor a la enfermedad física o de verse humillado por la pérdida de categoría y prestigio, el miedo al aburrimiento tiene un lugar predominante entre los miedos del hombre moderno. En un mundo de diversión y distracciones, tiene miedo al aburrimiento y se siente contento cuando ha pasado un día más sin percances, cuando ha matado otra hora sin haber sentido el aburrimiento que acecha. La finalidad de la vida es vivirla intensamente, nacer plenamente, estar plenamente despierto. Liberarse de las ideas de grandiosidad infantil, para adquirir el convencimiento de nuestras verdaderas aunque limitadas fuerzas; ser capaz de admitir la paradoja de que cada uno de nosotros es la cosa más importante del universo y al mismo tiempo no más importante que una mosca o una hoja de hierba. Ser capaz de amar la vida y, sin embargo, aceptar la muerte sin terror; tolerar la incertidumbre acerca de las cuestiones más importantes con que nos enfrenta la vida, y no obstante, tener fe en nuestras ideas y en nuestros conocimientos, en cuanto son verdaderamente nuestros. Ser capaz de estar solo y al mismo tiempo sentirse identificado con una persona amada, con todos los hermanos de este mundo, con todo lo que vive; seguir la voz de la conciencia, esa voz que nos llama, pero no caer en el odio de sí mismo cuando la voz de la conciencia no sea lo suficientemente fuerte para escucharla y seguirla. "La persona mentalmente sana es la que vive por el amor, la razón y la fe y que respeta la vida, la suya propia y la de sus semejantes". Es característico de toda cultura la construcción de un mundo artificial, hecho por el hombre, que se sobrepone al mundo natural que el hombre vive. Pero el hombre sólo puede realizarse así mismo si está en contacto con los hechos fundamentales de la existencia, si puede experimentar la exaltación del amor y de la solidaridad lo mismo que el hecho trágico de su soledad y del carácter fragmentario de su existencia. En espíritu y corazón siempre con vosotros, Solimán ![]()
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