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La Moral
![]() * LA MORAL * "Hay personas que sienten el orgullo de su moral, pero no pueden explicar la moral de su orgullo" - Soliman * * * * Las morales, que cambian tan lentamente, están cambiando hoy como las nubes antes del viento. Las costumbres y las instituciones más viejas que la memoria humana se disuelven bajo nuestros ojos como si fuesen hábitos superficiales recientemente adquiridos y fácilmente olvidados. La caballerosidad y la galantería, las que dieron gracia a la gravitación de los cuerpos con la cortesía de la mente, no han sobrevivido la emancipación de las mujeres. Los hombres hemos aceptado el reto de la igualdad y encontramos que es bien difícil venerar un sexo que tan inexplicablemente nos adula con la imitación. La castidad y la modestia, que tentaron al amante a la empresa heróica, otorgando a todo poder un doble poder, han caído en baja estima y las mujeres cortejan al sexo opuesto con encantos mostrados tan generosamente, que por más tiempo la curiosidad no le presta su ayuda al matrimonio. La vida de la ciudad ha agregado millones de varones anhelantes para la conveniente explotación por los proveedores de excitación. El escenario emula con el candor de los días de 'La Restauración', y la literatura moderna llega a ser tan fálica como la piedad antigua. El matrimonio que acostumbraba ser la manera de todo lo carnal y el cual a temprana edad proveía alguna estabilidad para la vida y la conducta humanas, está perdiendo su popularidad; sus usos, llegamos a pensar los hombres, se pueden conseguir sin sus dolores; de cualquier manera se estrecha o se consume, por la prolongación de los desnaturalizados años, o por el ruidoso abuso del divorcio. La familia, una vez que nutre de morales y cobija el orden social, cede al individualismo de la industria urbana y se rompe en pedazos en una generación; los hogares construidos con sacrificado esfuerzo para proteger a los hijos y a las hijas están silenciosos y desolados, los hijos diseminados o desparramados en lealtad a tareas vagabundas, el padre y la madre se quedan solos en sus desoladas casas, todo otra silla vacante y cada cuarto haciendo eco con la ausencia de los sonidos familiares En psicología es una pregunta delicada hoy, si nuestra gente joven halla más placer en sus faroleros pecados que el placer que encuentran sus mayores en denunciarlos. La vida, desde el punto de vista de las morales, parece estar dividida en dos períodos; en el primero consentimos o permitimos, en el segundo predicamos; la pasión da paso a la precaución y las grandes corrientes del deseo llegan a ser los vientos del discurso. El ritmo de la vida se aplaca, el modo de ser cambia y la senilidad encuentra difícil perdonar a la juventud. 'La verdad' en estos asuntos es una función de la edad, 'la inmoralidad' es la moral de las otras personas. Es desconcertante ver como el código moral ha variado de tiempo en tiempo y de sitio en sitio. San Agustín estuvo desconcertado por la poligamia de Abraham, pero correctamente señaló que no era 'inmoral' para los Judíos antiguos pagar los impuestos de varias esposas, puesto que era la costumbre de esa época y no era considerada una ofensa para el grupo. En verdad, en una época de guerra, la poligamia puede llegar a ser una virtud, porque es bendecida con muchos hijos. Antes de que el orden social reemplazara los repetidos conflictos entre las tribus, la rata de mortalidad de los hombres excedía bastante a la de las mujeres y la poligamia fue el resultado natural de la superioridad númerica del que alguna vez se consideró como el sexo débil; una mujer prefería tener un poco de un hombre que nada del todo. La monogamia es una de las penalidades de la paz de la tribu. Aparentemente los códigos morales pueden cambiar. ¿Qué es lo que los cambia? ¿Por qué razón aquellas acciones consideradas como buenas en un tiempo, o en un lugar, pueden ser consideradas como malas en otro? Probablemente es una alteración en la base económica de la vida la que determina el cambio moral. Ha habido dos transformaciones profundas de esta suerte en la historia: una fue el pasaje de la cacería a la agricultura, el otro fue el paso de la agricultura a la industria. Estos son los dos acontecimientos centrales en el desarrollo humano en los que se han convertido todos los otros incidentes y procesos fundamentales. Y en cada caso, el código moral que había servido al bienestar del grupo en la forma más antigua de vida, se encontró mal adaptado y fue transformado lenta y caóticamente bajo el nuevo régimen. Casi todos los hombres en todas las razas vivieron una vez persiguiendo a las bestias, matándolas y despedazándolas, usualmente en el mismo terreno, y comiéndoselas, a menudo crudas, y siempre de acuerdo a la capacidad cúbica del estómago del cazador. Para la civilización, el sentido económico de la provisión y de la seguridad no existía todavía y la codicia era una virtud necesaria para sobrevivir. El hombre primitivo comía como el perro moderno, porque no sabía de donde vendría su próxima comida. "La inseguridad es la madre de la codicia, como la crueldad es la hija del miedo". ¿Cuánto de nuestra crueldad y de nuestra codicia contemporánea, de nuestra violencia para sobrevivir y de nuestro ocasional gusto por la guerra, retroceden, una vez más, hacia el escenario de la caza? Paz y Amor, Solimán ![]()
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