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Movimiento
![]() * MOVIMIENTO * "La inmovilidad en la inmovilidad no es la inmovilidad real. Únicamente cuando hay inmovilidad en movimiento, puede aparecer el ritmo espiritual que penetra cielo y tierra". Sabiduría de los Taoístas * * * * El objetivo central del misticismo oriental es experimentar todo fenómeno en el mundo como manifestaciones de la misma realidad última. Esta realidad se ve como la esencia del universo, subyacente y unificando la multitud de cosas y acontecimientos que observamos. Los Hindúes la llaman Brahman, los Budistas Dharmakaya o cuerpo del ser y los Taoístas la llaman Tao. Cada uno afirmando que trasciende nuestros conceptos intelectuales y desafía la descripción adicional. Esta última esencia, sin embargo, no se puede separar de sus múltiples manifestaciones. Es central a su propia naturaleza manifestarse a sí misma en miles de formas que se transforman en el ser y se desintegran, transformándose infinitamente entre ellas mismas. El énfasis en el movimiento, el flujo y el cambio no son solamente característicos de las tradiciones del Oriente, sino que han sido un aspecto esencial de la visión mundial de los místicos a través de las edades. En la antigua Grecia, Heráclito enseñó que 'todo fluye' y comparó el mundo con un fuego que nunca se apaga y en México, el místico Yaqui Don Juan habla acerca del 'mundo flotante' y afirma que "para ser un hombre de conocimiento uno necesita ser liviano y flúido" (La Enseñanzas de Don Juan de Carlos Castañeda). En la filosofía hindú, los principales términos que se emplean por los hindúes y por los budistas tienen connotaciones dinámicas. El mundo Brahman es derivado de la raíz sánscrita bri que significa 'crecer' y así sugiere una realidad que es dinámica y es viva. Mientras más estudiamos las religiones y los textos filosóficos de los hindúes, de los budistas y de los taoístas, llega a ser más aparente que en todos ellos el mundo se concibe en términos de movimiento, flujo y cambio. Esta cualidad dinámica de la filosofía oriental parece ser una de sus características más importantes. Los místicos orientales ven el universo como una red inseparable, cuyas conecciones internas son dinámicas y no estáticas. La red cósmica está viva; se mueve, crece y cambia continuamente. La física moderna ha llegado a concebir el universo como tal red de relaciones, y como sucede con el misticismo oriental, ha reconocido que esta red es intrínsecamente dinámica. El aspecto dinámico de la materia surge en la teoría cuántica como consecuencia de la naturaleza ondulatoria de las partículas subatómicas y es aún más esencial en la teoría de la relatividad, donde la unificación del espacio y el tiempo implican que el ser de la materia no se puede separar de su actividad. Las propiedades de las partículas subatómicas se pueden comprender solamente en un contexto dinámico de movimiento, de interacción y de transformación. De acuerdo con la teoría cuántica, las partículas son también ondas y eso implica que ellas se comporten de una manera muy peculiar. Cuando quiera que una partícula subatómica se encierra en una pequeña región en el espacio, reacciona a este encierro moviéndose alrededor. Mientras más pequeña sea la región del encierro, más rápido será el zarandeo alrededor de ella. La física moderna pinta la materia no del todo como pasiva o inerte, sino como estando en movimiento de danza y vibración continuo, cuyos patrones rítmicos están determinados por las estructuras atómica y nuclear de las moléculas. Esta es también la manera como los místicos orientales ven el mundo material. Ellos todos hacen énfasis en que se debe agarrar todo el universo dinámicamente así como se mueve, como vibra y como danza; que la naturaleza no es estática, sino un equilibrio dinámico. "Vivir significa cambiar, cambiar permanentemente. Si no producimos cambios, es porque estamos muertos en vida". La ciencia es posible porque vivimos en un universo ordenado, el cual cumple con leyes matemáticas simples. Los teólogos han argumentado por mucho tiempo que el orden en el mundo físico es evidencia de que Dios existe. Si esto es verdad, entonces la ciencia y la religión adquieren un propósito común al revelar el trabajo Divino. Paz y amor, Solimán ![]()
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