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¿Pecados o Crímines?
![]() * ¿PECADOS O CRÍMENES? * "Tener la fe personal y la conciencia privada controladas o dictadas por el Estado, es la más alta forma de blasfemia y es una traición al espíritu en que se se fundan".- Solimán * * * * Una de las áreas más delicadas en la vida pública es la relación entre la religión y la política o, en la frase que se acostumbra, entre la Iglesia y el Estado. Probablemente hay más calor y menos luz transpirados en este asunto que en cualquier otro problema nacional. La última controversia es generada por la movilización de los grupos religiosos de la derecha para elegir o para derrotar candidatos específicos, en problemas de índole "moral". Uno de tales grupos aún tiene la arrogancia de llamarse "La Mayoría Moral" o Moral Majority, como si fuese divinamente decretado juzgar lo que es moral o lo que es inmoral en la conducta humana. Ahora bien, todo grupo tiene el derecho de diseminar sus puntos de vista, de proclamar su credo, de permitir a los votantes saber en donde están parados con respecto a los problemas que consideran importantes. La religión no se puede divorciar de la política, porque la justicia social es uno de los objetivos propios de la religión y el gobierno es uno de los procesos por el cual se ejecuta. Pero ningún grupo religioso tiene el derecho de embutir sus puntos de vista en la garganta del electorado, de insistir que los encargados de crear leyes pasen y que el gobierno refuerce un código de moral específico para la gente. Uno de los más grandes teólogos de todos los tiempos, Santo Tomás de Aquino, dijo que "todo aquello que se pueda considerar como un pecado no se debe considerar como un crimen". Hay pecados graves en las áreas privada y personal que el Estado no los hace legítimamente correctos y el intento de forzar tal "moralidad" en las personas, puede conducir a los más serios y peligrosos abusos de autoridad del gobierno. Es bastante irónico que los ultraconservadores, que usualmente están en contra del control del gobierno; que siempre demandan más libertad para el individuo; que siempre piensan que el gobierno ya ha tomado demasiadas tareas que debería dejar en manos privadas. Sin embargo, al mismo tiempo el ala derecha de las organizaciones religiosas quiere que elijamos legisladores, pasar leyes, o todavía llevar a cabo una reforma constitucional que le dé poder al gobierno para que se interponga en un área que tradicionalmente ha sido libre de la jurisdicción del Estado. Los asuntos entre hombre y hombre se pueden adjudicar por el gobierno; aquellos entre el hombre y su Hacedor se pueden llevar a cabo en una corte más alta. Tal vez la tragedia básica de la condición humana es que el mundo nunca ha cambiado por la razón, solamente por la pasión...y esa pasión usualmente reemplaza una forma de sinrazón por otra". Las iglesias y los grupos religiosos tienen un derecho, en realidad un deber, de propagar su fe y de persuadir a otros para que sigan su curso. Para que sigan su curso por amor, no por la ley; para que lo sigan por la razón, no por la fuerza. ¿No es éste precisamente el mensaje que Jesús, Mahoma, Buda, Zoroastro, Confucio o cualquiera otro de los grandes maestros vanamente trataron de hacer llegar a los grupos ultraconservadores de su tiempo? Paz y amor, Solimán ![]()
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