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El Nacimiento del Hombre
![]() * EL NACIMIENTO DEL HOMBRE * "La historia de la civilización es por mucho tiempo el recuento de los intentos del hombre por olvidar su transformación de un animal a un ser humano"- Paul Radin (Antropólogo) * * * * El hombre por lo que respecta a su cuerpo y a sus funciones biológicas, pertenece al reino animal. La conducta del animal está determinada por instintos, por tipos específicos de acción que a su vez están determinados por estructuras neurológicas hereditarias. Cuanto más elevado es el lugar que un animal ocupa en la escala de su desarrollo, encontramos en él, en el momento de nacer, una mayor flexibilidad de los tipos de acción y una menor adaptación estructural. El animal vive mediante leyes biológicas naturales: forma parte de la naturaleza y nunca la trasciende. No tiene conciencia de carácter moral, ni de sí mismo, ni de su existencia; no tiene razón, si entendemos por razón la capacidad de penetrar la superficie percibida por los sentidos y comprender la esencia que está tras de aquella superficie; por lo tanto el animal no tiene idea de la verdad, aunque puede tener alguna de lo que es útil. La existencia animal es una existencia armónica entre el animal y la naturaleza; no, desde luego, en el sentido de que las circunstancias naturales no amenacen con frecuencia al animal y le obliguen a sostener una ruda lucha para subsistir, sino en el sentido de que el animal está equipado por la naturaleza para hacer frente a las mismas circunstancias que va a encontrar, así como la semilla de una planta está equipada por la naturaleza para utilizar las condiciones del suelo, del clima, etc, a las que ha llegado a adaptarse en el proceso de la evolución. En cierto momento de la evolución animal ocurrió un acontecimiento singular, comparable a la primera aparición de la materia, a la primera aparición de la vida y a la primera aparición de la existencia animal. Ese nuevo acontecimiento ocurrió cuando, en el proceso de la evolución, la acción dejó de ser esencialmente determinada por el instinto; cuando la adaptación dejó de estar esencialmente determinada por mecanismos transmitidos hereditariamente. Cuando el animal trasciende a la naturaleza, cuando trasciende al papel puramente pasivo de la criatura, cuando se convierte biológicamente hablando, en el animal más desvalido, nace el hombre. En ese momento, el animal se ha emancipado de la naturaleza mediante la posición erecta y vertical y el cerebro ha crecido mucho más que en los animales superiores. Este nacimiento del hombre puede haber durado centenares de miles de años, pero lo que importa es que surgió una especie nueva que trasciende a la naturaleza, que la vida adquirió conciencia de sí misma. La autoconciencia, la razón y la imaginación rompieron la "armonía" que caracteriza a la existencia animal. Su aparición convirtió al hombre en una anomalía, en un capricho del universo. El hombre forma parte de la naturaleza, está sujeto a sus leyes físicas y no puede modificarlas, pero trasciende a todo el resto de la naturaleza. Aunque forma parte de ella, está situado aparte;' no tiene casa, pero está encadenado al medio que comparte con todas las criaturas. Lanzado a este mundo, en un lugar y en un tiempo accidentales, se ve impulsado a salir de él, también accidentalmente. Como tiene conciencia de sí mismo, se da cuenta de su importancia y de las limitaciones de su existencia. Prevé su propio fin: la muerte. Nunca se ve libre de la dicotomía de su existencia; no puede liberarse de su alma, aunque lo quiera; tampoco puede liberarse de su cuerpo mientras vive y éste le impulsa a querer vivir y prolongar su vida. La razón, bendición del hombre, es también su maldición: le obliga a luchar sempiternamente por resolver una dicotomía indisoluble (la dualidad del cuerpo y el alma). La existencia humana difiere en este respecto de la de todos los demás organismos, pues se halla en un estado de desequilibrio constante e inevitalbe. La vida no se puede vivir repitiendo el patrón o modelo de su especie; tiene que vivirla él mismo. El hombre es el único animal para quien su propia existencia constituye un problema que tiene que resolver y del cual no puede escapar. No puede regresar al estado prehumano de armonía con la naturaleza; tiene que seguir desarrollando su razón hasta hacerse dueño de la naturaleza y de sí mismo. El nacimiento del hombre es esencialmente un acontecimiento negativo. El hombre carece de la adaptación instintiva a la naturaleza, carece de fuerza física; es, al nacer, el más desvalido de los animales y necesita protección durante mcucho más tiempo que cualquiera de ellos. Aunque ha perdido la unidad con la naturaleza, no se le han dado los medios para llevar una existencia nueva al margen de la naturaleza. Su razón es sumamente rudimentaria, no conoce los procesos de la naturaleza, ni dispone de instrumentos que sustituyan a los instintos perdidos, vive dividido en pequeños grupos, sin conocerse a sí mismo ni a los demás. Realmente, el mito bíblico del paraíso, expresa la situación con perfecta claridad. El hombre que vive en el jardín del Edén, en completa armonía con la naturaleza, pero sin conciencia de sí mismo, empieza su historia por el primer acto de libertad, desobedeciendo una orden. En aquel momento adquiere conciencia de sí mismo, de su aislamiento, de su desamparo: es arrojado del paraíso y le impiden regresar a él dos ángeles con espadas de fuego. La evolución del hombre se basa en el hecho de que ha perdido su patria originaria, la naturaleza, y que nunca podrá regresar a ella; jamás podrá volver a ser un animal irracional. No hay más que un camino que pueda seguir: salir por completo de su patria natural y encontrar una nueva patria creada por él, haciendo del mundo un mundo humano y haciéndose él mismo verdaderamente humano. "El problema de la existencia humana es único en toda la naturaleza: El hombre ha salido de la naturaleza, por decirso así, y aún está en ella; es en parte divino y en parte animal, en parte infinito y en parte finito". La necesidad de encontrar soluciones siempre nuevas para las contradicciones de su existencia, de encontrar formas cada vez más elevadas de unidad con la naturaleza, con sus prójimos y consigo mismo, es la fuente de todas las fuerzas psíquicas que mueven al hombre, de todas sus pasiones, afectos y ansiedades. Pay y amor, Solimán ![]()
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